El sol
no ha tenido piedad de los
manifestantes, pero eso no ha impedido que un centenar de ellos avanzase
hacia la sede del PP, tras quedar desconvocada la marcha, para pedir la dimisión
del Gobierno de Mariano Rajoy.
Blindada por un auténtico batallón de
policías, más de 30 fugones de policía y algunos agentes montados a
caballo, la sede ha permanecido inexpugnable. Varias calles a la redonda estaban
también cortadas. "Esto es un estado policial,
no es lógico este despliegue para unas decenas de ciudadanos pacíficos",
comentaban los presentes.
En el Congreso, se ha repetido la escena después de que algunos manifestantes
se acercaran hasta el lugar. Éste ha sido el colofón de una marcha que ha unido
no sólo a los grandes sindicatos, sino a cientos de organizaciones de toda
España, y que se ha saldado con cuatro detenidos por negarse a ser identificados
por la policía.
Desde primera hora de la mañana, entre pancartas como
"La banca rescatada, las familias
desahuciadas", o "Defiende lo tuyo, defiende lo público", los
manifestantes han inundado el Paseo del Prado para reclamar el fin de los
recortes del Gobierno de Mariano Rajoy.
"El país se está yendo a la ruina",
aseguraba tajante Francisco, un conductor de camiones de obras llegado desde
Córdoba. "Tengo trabajo, pero aún así los recortes me afectan. Veo que la
situación cada vez está peor y temo por mi familia", explicaba.
Carmen, madrileña, mostraba su preocupación por las pensiones.
"No quiero que las toquen, llevo 33 años
trabajando y no sé si el día de mañana las reducirán, porque este
Gobierno es capaz de cualquier cosa", afirmaba, junto a un grupo de
manifestantes que disfruta con la melodía de dos dulzainas.
Uno de los que tocaba era Hipolit, llegado desde Alicante, que
ha tenido que abandonar su trabajo como profesor
de música para cuidar a su hijo paralítico cerebral. "Nos han retirado
las ayudas y ahora nos tenemos que apañar sólo con el salario de mi mujer",
explicaba. "Es un palo moral enorme tener que dejar tu empleo, este gobierno
prometió unas cosas y
cuando ha sido elegido ha
hecho lo contrario", denunciaba, antes de volver a interpretar temas
populares con la dulzaina.
Justo antes de llegar a Cibeles, Belén, estudiante de segundo de
bachillerato, repartía octavillas junto a un compañero en las que se
llama a secundar la huelga general de tres días
que están preparando en la enseñanza. "Estudio en un instituto público en el que
estamos sufriendo los recortes.
Somos 39 alumnos
en clase y ahora que tenemos por delante selectividad han reducido las
plantillas de profesores", aseguraba.
Manuel, agente forestal llegado de Galicia, considera que la prensa no suele
tenerlos en cuenta a la hora de hablar de la extinción de incendios. "Suelen
hablar más de la UME, la Guardia civil o la policía, pero suelen olvidar a los
agentes forestales, que somos los que estamos en primera línea ante el fuego",
reivindica. "
Cada vez tenemos menos medios para
enfrentarnos a los incendios, muchas veces trabajamos hasta que el cuepo
no da más de sí, así que necesitamos hacernos oír", afirma.
Bajo una larga pancarta con los colores de la bandera de Extremadura, Julián,
profesor de secundaria llegado desde Mérida, se mostraba directo en su
diagnóstico de la crisis: "Nos están atracando,
están rescatando a los poderes financieros y somos los
ciudadanos los que lo estamos pagando". Julián cree que se está
produciendo "un desmontaje de lo público, ya que no lo privatizan, se lo
privatizan".
"Nosotros en clase empezamos a tener un número de alumnos demasiado
grande", explicaba. "En grupos de veinte puedes dar clase, pero no de treinta o
cuarenta".
Ya en Colón, el cantautor Diego Escusol ha cerrado la manifestación con su
tema
'Que se
joda Andrea Fabra', que se hizo muy popular a través de las redes sociales y
que han coreado los presentes.